Todos procrastinamos. Es parte de nuestra naturaleza humana. Sin embargo, cada vez que posponemos nuestras tareas, también aplazamos los resultados que deseamos alcanzar. Si quieres avanzar en tus metas, necesitas comprender las razones detrás de este hábito y aprender a superarlo.
Aquí exploramos las tres principales causas de la procrastinación y te compartimos técnicas probadas para combatirlas, inspiradas en el libro “Cómo vencer el miedo, dejar de procrastinar y convertirse en una persona de acción” de Steven Allen.
Nuestra mente siempre busca evitar el dolor y perseguir el placer. Esto significa que tendemos a posponer las tareas que consideramos aburridas o incómodas y priorizamos aquellas que nos producen satisfacción inmediata.
En lugar de concentrarte en lo tedioso de la tarea, piensa en los beneficios que obtendrás al completarla.
Ejercicio práctico:
Controla tu entorno para que te impulse a actuar:
Compartir tus metas con alguien y establecer revisiones periódicas crea una presión social positiva. Sentirás una mayor responsabilidad por cumplir.
A veces las tareas parecen tan grandes o complejas que no sabemos por dónde empezar. Esta sensación de abrumo paraliza y nos lleva a postergar.
Concéntrate en el 20% de las acciones que generarán el 80% de los resultados. Este enfoque te permite priorizar y avanzar de manera eficiente.
Convierte grandes objetivos en pequeñas acciones manejables:
Recuerda por qué comenzaste. Reflexiona sobre lo que te motivó inicialmente y busca replicar ese estado mental.
Ejercicio práctico:
La pereza no es más que un mecanismo de autopreservación, como bien decía Jules Renard: “La pereza no es más que el hábito de descansar antes de estar cansado”. La clave está en tomar pequeños pasos.
Comprométete a realizar la mínima acción posible. Por ejemplo, si te cuesta hacer ejercicio, proponte caminar solo 5 minutos. Una vez que empieces, será más fácil continuar.
Establece una misión de 21 días: